martes, 29 de septiembre de 2026

Contrata vascongada: Como fue la contrata y quienes fueron esos vascos

 LA CONTRATA VASCONGADA

El gobierno peruano ante la necesidad de obreros para la agricultura y demás servicios del país a manera de ensayo el Vicepresidente Carpio  firmó el documento el 22 de Noviembre de 1859 mediante el que  autorizaba  el ingreso desde España, Islas Canarias y Baleares de 1.000 trabajadores sanos y robustos por partidas de entre trescientos y quinientos hombres de los 10.000 propuestos por D. Máximo Navarro  de entre 16 y 40 años de edad, en partidas de 300 a 500 hombres, los que debería llegar por el puerto del  Callao. El Sr. Navarro recibiría 30 pesos por cada trabajador conforme a Ley del 17 de noviembre de 1849.

El proyecto desde sus inicios partió mal, las autoridades españolas al enterarse por el diario oficial El Peruano, del mencionado proyecto de Máximo Navarro, a través de su cónsul en Lima D. José de Jane, mediante carta enviada a la Diputación General de Vizcaya donde gozaba el título de padre de Provincia (a),  desaconseja al gobierno peruano, autorizar los proyectos de Navarro, debido a que se habían enterado de falsas promesas que se estaban haciendo para la contratación vascongada hacia el Perú y de otras malas experiencias con tráfico de personas.

Los que han escrito crónicas acerca del tema han tratado de tergiversar la historia, describiéndolo como “colonos” a los trabajadores, obreros contratados, traídos a Talambo para el sembrío de algodón y ese es uno de los motivos que nos animó a contar la verdadera historia.

 A todo esto, el Gobernador de Guipúzcoa, en enero de 1860 se enteraba   de las intenciones de Ramón Azcárate, por las solicitudes de varias familias guipuzcoanas de solicitar pasaportes para realizar viaje al Perú, con destino la hacienda Talambo, enterándose también que serían embarcados en Burdeos, Francia, así mismo el gobierno español llama la atención a Jane reprochando su actitud permisiva a tal intento de traer vascos al Perú.

 
Gipuzcoanos solicitando pasaporte para viajar 

Las autoridades españolas desconocían que todo esto estaba en camino desde hace año y medió atrás, sin que Jane les haya avisado oportunamente, sea esta tardanza, por desidia, ineficiencia del cónsul o interés en algo, que lo haya motivado a no poner en alerta a España, y a las autoridades en Bergara para que se tomen las medidas del caso y dejar sin efecto la expedición. Ramón Azcárate ya estaba en camino a España cuando corrían los primeros días de 1859, incluso me parece, antes de la autorización por parte de ambas autoridades, peruanas y españolas, en busca de obreros vascos para cultivar algodón en Talambo, puesto que recién, se autorizó el decreto presidencial de 22 de Noviembre de 1859. Ya veremos posteriormente como Azcárate tampoco previó o tampoco sabía que la población de Bergara tenía poca o nula experiencia agrícola, menos en algodón.

 (a)Tan conocido era Ramón Azcárate y tan importante era José de Jane en Vizcaya, que la consulta es: ¿se conocerían y eran amigos entre ellos?

En tanto la ineficiente gestión de José de Jane, el referido Cónsul español, le trajo consecuencias personales puesto que cuando el gobierno español quiso intervenir en evitar la exportación de los vascos, estos ya habían partido, no quedando más que remover a Jane de su cargo de manera deshonrosa para su persona y nombrar en su reemplazo al vice cónsul D. José Merino, cuya nominación fue rechazada por el gobierno peruano por su baja investidura, nombrándose en definitiva a D. Juan Ugarte, hombre probo que por su justo actuar durante lo ocurrido en Talambo sin tomar parcialidad con sus co nacionales, si no con la justicia y  la verdad de los hechos, fue también removido por las autoridades españolas.

Ramón Azcárate, viendo que había escasez de chinos para las labores agrícolas en las haciendas y en Talambo para la siembra de algodón, propuso a Manuel Salcedo Peramás, dueño de Talambo, su proyecto de asociarse para hacer una Contrata de trabajadores Vascos Guipuzcoanos para Talambo, ya que él como Guipuzcoano tenía muchos conocidos e influencia en la zona, y que ya tenía avanzada su idea. Hoy en día sería una especie de enganchador de trabajadores o de contratas, en donde el enganchador lleva una buena utilidad por su gestión y trabajo.

A Manuel Salcedo, no le pareció mal la propuesta que significaba costearle los pasajes a todo el contingente de trabajadores, mientras que Azcárate invertía 8,000 pesos para los otros gastos, puesto que era cierto que tenía en mente en los próximos meses establecer una plantación de algodón en una superficie considerable de la Hacienda, para lo cual Salcedo como hombre planificado, buscaba tener todos los insumos a la mano, e incluso encargó al extranjero una nueva despepitadora de semilla de algodón y otros insumos necesarios para el cultivo. Todo por intermedio de la oficina de importaciones que tenía instalada en Pacasmayo.

Ramón Azcárate se embarca en el Callao en 1859 rumbo al País Vasco (España), su tierra natal, Bergara, con la finalidad de embarcar vascos sin el consentimiento explícito de José de Jane, Cónsul de España en Lima, el que se enteró luego de la petición hecha al gobierno del Perú de importar diez mil trabajadores, petición que fue aceptada por Decreto Presidencial del 22 de noviembre de 1859, solo por mil inmigrantes, como lo comentamos. También se conoció de la inmigración dicha por una publicación del diario El Peruano, a fines de diciembre de 1859.

La gestión siempre fueron con inexactitudes, puesto que Jane informó a la corona, de dichos trámites y de la partida de Ramón Azcárate para importar 300 españoles  para formar una colonia agrícola de obreros en la Hacienda Talambo del Señor Manuel Salcedo Peramás, cuya familia era muy relacionada en Lambayeque y Saña  tanto en círculos patriotas como en españoles, muy influyente en la política norteña del Perú por la posición económica que tenía.

Contaba con un Hacienda de 25,672 hectáreas de ellas 4,433 cultivables, cerca de 8,000 de bosques de talaje y 13,239 eriazas por falta de agua para riego, la realidad e intención del acuerdo entre Azcarate y  Salcedo, nunca fue de formar una colonia agrícola, si no contratar o traer trabajadores, braceros para las faenas, que era lo que  Salcedo había manifestado siempre, pero al parecer, Azcárate para facilitar su gestión hizo ofrecimientos distintos, desmesurados o vaya usted a saber de qué tipo, para entusiasmar a sus paisanos sin conocimiento de Salcedo.

Como vemos esto formaba parte del ensayo que el Vicepresidente Carpio firmó el documento el 22 de Noviembre de 1859 mediante el que autorizaba el ingreso desde España, Islas Canarias y Baleares de 1.000 trabajadores sanos y robustos por partidas de entre trescientos y quinientos hombres de los 10.000 propuestos por D. Máximo Navarro de entre 16 y 40 años de edad, en partidas de 300 a 500 hombres, los que debería llegar por el puerto del Callao. El Sr. Navarro recibiría 30 pesos por cada trabajador conforme a Ley del 17 de noviembre de 1849.

La petición ante las autoridades, pese a no verlas con muy buenos ojos como lo manifestamos, fue aceptada puesto que el nombre de Manuel Salcedo, ofrecía garantía y seriedad a la petición que realizaba Azcárate.

Azcárate como dijimos era un vasco residente en Lima, sin situación económica importante, de tal manera que para su sustento se buscaba la vida con actividades o emprendimientos como este, de traer trabajadores, que el llamó colonos, los que nunca fueron, para así facilitar la gestión ante las autoridades.

Un colono, no es un trabajador asalariado, no es un empleado de nadie, un colono es una persona con conocimientos de una actividad, pero sin capital y sin futuro, que acepta una propuesta de desarrollar (colonizar) una zona virgen de un país o lugar, recibiendo en propiedad un lote de tierras y una ayuda básica en herramientas y otros. Este colono si llega a tener éxito en su trabajo y gestión, le espera un buen futuro como propietario de esas tierras que le fueran adjudicadas, muy distintos al interés y propuesta de Salcedo.

En el Perú hemos tenido casos exitosos de colonización de extranjeros como los alemanes que trajeron a Pozuzo, Oxapampa, Villarrica. El caso de los vascos de Bergara, como vimos nunca fue colonización, fue una operación de contrata de trabajadores para la siembra de algodón en una hacienda del Perú, que era Talambo, por lo que difiere mucho con una colonización.

Además que la zona no era para colonizar, puesto que ya habian haciendas produciendo en todo el valle de Pacasmayo como Lurifico, Limoncarro, Chafán, El mismo Talambo, etc. 

Así como Navarro fue desautorizado, Azcárate tampoco pudo cumplir con los requisitos para la salida de los vascos impuesta por el gobierno español, el que rápidamente envió despachos a sus provincias vascas para entorpecer el proyecto de viaje.

Finalmente, la expedición se llevó a cabo dentro de un clima enrarecido por la inquietud de las esferas gubernativas españolas, por intermedio del consulado en Lima, quienes advertían del posible fracaso, ante la experiencia vivida con anterioridad por colonos alemanes establecidas por un Sr. Shultz en Acobamba o de asiáticos traídos como esclavos. Azcárate siguió adelante.

 Azcárate, valiéndose de sus amigos Guipuzcoanos, Julián Fano y Juan Ignacio Sorazu, hizo circular una invitación nombrando al primero como Mayordomo y Administrador, asignándole el uno por ciento del ingreso de los trabajadores además de manutención, casa y otros beneficios.

En la Villa Guipuzcoana de Bergara con fecha 27 de octubre de 1859, se dio a conocer las bases del contrato redactado por Azcárate y sus amigos Fano y Sorazu 

Del que se extracta que duraría 8 años, viajarían 300 vascos de ambos sexos, además de un párroco, un médico, carpinteros, herreros, canteros y artesanos, partiendo el 14 de abril de 1860, sin que las autoridades pudieran haberlo evitado, pese a que aun siendo tardío el informe de Jane, el gobernador de Guipúzcoa dio aviso rápidamente a la Corte en Febrero, o sea dos meses antes de la partida desde Burdeos, y no se hizo impedimento alguno, ni investigación pertinente para verificar si el contratista había cumplido con las formalidades correspondientes, escrituras de fianza y en general  garantías necesarias que el Ministerio del estado Español exigía. 

La Contrata

En poco más de dos meses se reclutaron a los llamados colonos.

La recluta tuvo dos centros neurálgicos:  Tolosa y   Azpeitia.  Azcárate tenía en la antigua capital foral a sus amigos los Fano: Francisco y Julián. En Azpeitia se radicaba otro personaje de interés: Juan Ignacio Sorazu.

Por los documentos notariales que poseemos, el enganche comenzó a fines de diciembre de 1859 y, mayormente, finalizó al cabo de dos meses.

 
Azpeitia 

De Azpeitia

Josefa Ignacia Bereciartua para servicios caseros

José M.ª Eguibar de 15 años, para labores agrícolas

Juan Ignacio Sorazu, soltero, de 24 años

Juan Antonio Cruz de Odriozola de 28 años

Contratada toda una familia azpeitiarra, los parientes de Juan Ignacio Sorazu:

Diego Unanue, su esposa Teresa

 Ignacia Sorazu y sus dos hijos (José Javier de 11 años y Cristina de 7).

Con ellos va también su padre político Javier Sorazu de 72 años.

 Otra familia:

Pedro Martija, su mujer Josefa Teresa Gurruchaga y su hijo Francisco de 18 años. Les acompaña el expósito Tomás Azpeitia de 12

Manuel María Otamendi, su esposa Josefa Martina Goenaga y su hermana soltera de 17 años y huérfana, Josefa Antonia Otamendi

Familia de José Manuel Alcorta, su esposa Agustina Egaña y sus cuatro hijos Tomás, Clara, Francisco y Domingo, “todos en edad pupilar”

 En clase de criada” a Josefa Ignacia Bereciartua, de 29 años y soltera

La familia Arruti que acudía a Perú “a dedicarse a la agricultura”. Se trataba del cabeza de familia José Antonio Arruti, su esposa Josefa Ignacia Ibarguren y sus hijos José Francisco de 15 años y Andrés Bibiano de 12

Juan Judez, viudo de Manuela Eizaguirre, con sus hijos Luis (17 años), Manuela Josefa Ramona (12) y Canuto (9)

Manuel María Otamendi y su esposa Josefa  Martina  Goenaga

Josefa Antonia Otamendi, soltera, de 27 años, huérfana y que se embarcaba “en clase de criada”

Nicolás Marticorena y Manuela Galarmendi 

 
Oñati 

De Oñati 
Blas Iraegui de Oñati junto a su mujer Nicolasa Villar Eustasio Errasti y su mujer Josefa Antonia Aramburu.

José Ramón Aguirre y Francisca Lizarralde

Tomás Villar. 

 

Primer enganche de Tolosa 


Criadas para la casa Hacienda de Manuel Salcedo Verónica Urcola, Manuela Arrieta y  Manuela Beretervide “mayores de edad y que por sí se gobiernan”.

Marcial Miner, un carpintero de Astigarraga de 30 años

José Vicente Azcárate

Fano y Sorazu señalan que el número de individuos que componían las familias que firmaron era de 181 que no se les menciona en esta lista

Los primeros escritos de esta parte de la historia mencionan que la contrata de vascos era de 500 trabajadores, por ese número es lo que invirtió Manuel Salcedo en los pasajes y alimentación durante el viaje, otra cosa es el número de trabajadores que haya contratado Azcárate.

Otra cosa importante es considerar la venida de familias con dos o tres miembros algunas, de tal manera que como menciona el escritor Berriochoa, el número de firmantes llegó a 181, entonces deducimos que la diferencia de 229 viajeros estaba constituida por mujeres esposas y niños. Poco probable que Salcedo haya diseñado así la empresa de traer vascos para trabajar el algodón, descartado de plano

Con desconocimiento de Salcedo, el proyecto continuó adelante y no amilanó a Azcarate y consiguió las naves para iniciar la travesía por el puerto francés de Burdeos burlando así el control español, que, de haber sabido, lo habría impedido seguramente ya que el puerto de Getaria era el solicitado inicialmente para el embarque, para cambiar a Burdeos luego de la negación de la solicitud y embarcarse en el L’Asie, barco francés contratado por Azcárate el 14 de abril de 1860. El día siguiente lo dedicaron a bajar la ría del Garona, y el 16 embarcaron el empresario D. Ramón Azcárate, su señora, el capellán, el médico y otro empleado en la nave que los condujo al Callao.

 
Rio Garona 

Garona es un río que nace en España y luego de recorrer unos 300 kilómetros pasa por Burdeos, Francia para luego desembocar al mar en el Golfo de Vizcaya, este habria sido el segundo tramo del Viaje por el río Garona hasta Burdeos, antes en carreta o mulas desde su origen en Bergara, Tolosa, hasta el río  Garona, unos 100 kilómetros. 

La distribución de personas embarcadas a bordo del Buque «L’Asie», con destino al Perú, según los pasaportes sellados en Bourdeos, era la siguiente:

Hombres

Desde 10 años a 16 10

Desde 17 años a 24 11

Desde 25 años a 30 25

Desde 31 años a 40 25

Desde 41 años a 50 16

Desde 51 años a 60 5

Desde 61 años a 70 2

Desde 71 años a 80 1

Total 95

Mujeres

Desde 20 años a 25 13

Desde 26 años a 30 8

Desde 31 años a 35 9

Desde 36 años a 40 7

Desde 41 años a 50 9

Desde 51 años a 60 3

Total 49

Niños de ambos sexos (desde O a 9 años):50 


Detalles del enganche  

El anuncio de Azcárate de fi nes de octubre tuvo un efecto rápido. En poco más de dos meses se reclutaron a los colonos.
La recluta tuvo dos centros neurálgicos: Tolosa y Azpeitia. Azcárate tenía en la antigua capital foral a sus amigos los Fano: Francisco y Julián. En Azpeitia se radicaba otro personaje de interés: Juan Ignacio Sorazu.
Por los documentos notariales que poseemos, el enganche comenzó a fi nes de diciembre de 1859 y, mayormente, fi nalizó al cabo de dos meses

El 23 de febrero de 1860, en Tolosa, el diputado general marqués de Roca-Verde daba cuenta mediante una circular, que fue recibida en los pueblos a fi nes de mes, del peligro de tal operación. Era el cónsul de España en Lima, el vizcaíno José de Jane, quien advertía de la presencia de Ramón Azcárate en Gipuzkoa y de su empresa. Ponía el acento en prevenir a que “cuantos se dejen seducir por halagüeñas promesas, serán otras tantas víctimas sacrifi cadas a la ambición personal”. Y ponía en precedentes de lo que les había sucedido a las emigraciones inglesas, alemanas y asiáticas en Perú.

Para entonces era demasiado tarde: los colonos habían sido ya contratados.

Esta reacción antiinmigración era unánime en el país. El periódico Irurac Bat de Bilbao de 21 de febrero de 1860 llamaba a estos enganches “trata de blancos” y también se hacía eco “para que clamemos contra una medida que la República peruana acaba de dictar”. Se trataría, según el diario, de gente que se aprovechaba de la débil condición humana y “la falta de instrucción”.

El obispo de Pamplona Severo Andriani (1774-1861) se refería a la emigración con términos tan duros como “seductoras promesas”, “expediciones inmorales” y “lágrimas que hicieron verter a no pocas familias”.

M.ª Pilar Pildain señala que a partir de 1853 se fueron eliminando obstáculos legales a la emigración. Los documentos preceptivos eran tres: la licencia tratándose de menores, esposos…; la fi anza de fi adores que atestiguaran que el emigrante no tenía causa criminal ni impedimento alguno; y la contrata con el comisionado o el capitán del barco.

El rastro dejado por los emigrantes se reduce a algún contrato (solo en el caso de muchachas de servicio) y, la mayor parte, a la obtención de la fianza y el pasaporte para lo que se necesitaban tres fi adores “de conocido arraigo” que respondieran del viajero o la firma del alcalde que corroboraba que “no se hallan encausados, ni tienen impedimento legal para ausentarse ni gozan de fuero militar”. 

 
Azpeitia 

En Azpeitia tenemos los siguientes documentos, todos realizados ante el escribano José Ignacio Aguirrezabalaga, que nos remiten a los siguientes Fichajes:

El 30 de diciembre Juan Ignacio Zorazu (sic), en nombre de Azcárate y de Salcedo, contrata a Josefa Ignacia Bereciartua por 8 años, desde que llegue “a la costa del Perú” por un salario bien especifi cado para las labores de “servir a la mano, hacer comer, aseando las habitaciones, cosiendo y planchando y aun cocinando si es que por enfermedad u otro accidente faltase la cocinera”. 

Y sigue: “La Josefa desempeñará estos trabajos u obligaciones en la hacienda de Talambo o en cualquiera de las casas de los socios”. El poder a Sorazu es fi rmado por Azcárate.

El 2 de enero tres fi adores avalan el poder pasar a Perú “a dedicarse a la agricultura en la Hacienda de Talambo” a José M.ª Eguibar de 15 años, que era huérfano e hijo legítimo de su padre Antonio Eguibar. Su madre Josefa Alberdi le da su licencia, dado que era menor.

El mismo día los mismos fi adores acreditan a Juan Ignacio Sorazu, soltero, de 24 años, hijo legítimo de Javier Sorazu y de su difunta madre Francisca Aranguren. Adjunta la correspondiente licencia paterna.

Otro fi chaje es el de Juan Antonio Cruz de Odriozola, como los anteriores de Azpeitia, soltero y de 29 años. Hijo de Miguel Odriozola y de Concepción Bereciartua.

Al día siguiente, es contratada toda una familia azpeitiarra, los parientes de Juan Ignacio Sorazu: Diego Unanue, su esposa Teresa Ignacia Sorazu y sus dos hijos (José Javier de 11 años y Cristina de 7). Con ellos va también su padre político Javier Sorazu de 72 años. Todo da a entender que son el cuñado, la hermana y el padre de Juan Ignacio Sorazu, uno de los protagonistas de aquella odisea y tragedia.

Ese mismo día 3 de enero se contrata a otra familia: Pedro Martija, natural de Deba pero vecino de Azpeitia, su mujer Josefa Teresa Gurruchaga y su hijo Francisco de 18 años. Les acompaña el expósito Tomás Azpeitia de 12 años, “que siendo expósito ha criado en su niñez en su compañía”.

La siguiente familia procede también de Azpeitia. Son Manuel María Otamendi, de Aizarnazabal pero vecino de Azpeitia, su esposa Josefa Martina Goenaga y su hermana soltera de 17 años y huérfana, Josefa Antonia Otamendi .

Ese mismo día le sigue otra familia. La formada por José Manuel Alcorta, de Azkoitia pero vecino de Azpeitia, su esposa Agustina Egaña y sus cuatro hijos Tomás, Clara, Francisco y Domingo, “todos en edad pupilar”.

Ese mismo día se protocoliza la fi anza (tres días antes se había protocolizado el contrato) “en clase de criada” a Josefa Ignacia Bereciartua, de Azpeitia, de 29 años y soltera.

Los protocolos de ese día 3 de enero se cerraron con la familia Arruti que acudía a Perú “a dedicarse a la agricultura”. Se trataba del cabeza de familia José Antonio Arruti, de Aia aunque residente en Azpeitia, su esposa Josefa Ignacia Ibarguren y sus   jos José Francisco de 15 años y Andrés Bibiano de 12

Del día 5 de enero solo tenemos un pasaporte. Se trata de Juan Judez, viudo de Manuela Eizaguirre, con sus hijos Luis (17 años), Manuela Josefa Ramona (12) y Canuto (9).

El 25 de enero se firmaron otros dos protocolos. Por un lado, el de Manuel María Otamendi, natural de Aizarnazabal pero vecino de Azpeitia,y su esposa Josefa Martina Goenaga55. Por otro, otra chica, también de Aizarnazabal y residente en Azpeitia, Josefa Antonia Otamendi, soltera, de 27 años, huérfana y que se embarcaba “en clase de criada”

Otro pasaporte se protocoliza en San Sebastián el 30 de enero ante el escribano Joaquín Elósegui. Se trata del matrimonio formado por Nicolás Marticorena y Manuela Galarmendi

En Oñati se protocolizan cuatro pasaportes entre los días 24 de enero y 5 de febrero ante el escribano Juan Francisco de Guerrico. El primero, el del día 24, es el de un matrimonio formado por Blas Iraegui de Oñati junto a su mujer Nicolasa Villar.

 El segundo, del día 26, lo forman Eustasio Errasti y su mujer Josefa Antonia Aramburu. En estos casos no se consignan los hijos, pero los habría porque se señala que el objetivo era “labrar su fortuna en compañía con su familia”.

 El tercero es del día siguiente y se repite la misma coletilla familiar. En este caso el nombre de la pareja era José Ramón Aguirre y Francisca Lizarralde. Por último, en el del 5 de febrero, es Tomás Villar, soltero, quien protocoliza su pasaporte. 

 
Tolosa 

El lugar en donde más se protocoliza es Tolosa. Todos ellos, salvo uno del que se ocupa el escribano Melchor Ezcurdia, se sustancian ante el escribano Joaquín María Osinalde.

El primero tiene lugar el 31 de diciembre y se trata de un contrato de tres criadas de Tolosa “que han convenido resuelto marcharse con el Señor de Ascarate (sic) a su casa en la Hacienda de Talambo en Perú, en clase de criadas”. Se trata de Verónica Urcola, Manuela Arrieta y Manuela Beretervide “mayores de edad y que por sí se gobiernan”. Era un contrato por 8 años y con salarios crecientes: 4 duros al mes en 1860, 5 en 1861, 6 en 1862, 8 en 1863 y 10 en los demás. Lleva la firma de Azcárate que dice actuar “por sí y en nombre de Don Manuel Salcedo su socio”. 

El día tres de enero hay muchos protocolos, son fi anzas, algunas conjuntas. El primero afecta al matrimonio formado por José María Echave y Catalina Alcorta y, también, a Juan Miguel Ormazábal, de 19 años, “soltero y que por sí se gobierna”, por lo que sería huérfano, pues no aparece la licencia de sus progenitores a pesar de ser menor. Juan Miguel Ormazábal va a ser la única víctima mortal en Talambo en agosto de 1863. Los tres eran de Tolosa.

Julián Fano aparece como testigo. El siguiente protocolo es también múltiple. Es curioso que frente al

escribano de Azpeitia que especificaba a los niños o hijos jóvenes, ni el de Oñati ni el de Tolosa lo hacen. A veces tampoco se señala el nombre de la esposa.

Por un lado Fernando San Román y su mujer Marcelina Murguía, y la hermana de aquel, Tomasa San Román, “la cual se halla cuidada por su hermano a consecuencia de haber sido abandonada por su padre”. En ese mismo documento aparecen otros cinco matrimonios: José Francisco Imaz y su mujer, Manuel Beretervide con su esposa y su hermana Manuela Beretervide, Lázaro Errezola y su mujer María Bautista Ostolaza, José Ángel Errezola y su cónyuge Juana Josefa Ostolaza, y José Manuel Ostolaza con su esposa Agustina Legorburu. Además, son contratados Manuel Artucha, soltero y mayor de edad, y José Manuel Imaz, huérfano. Todos son de Tolosa.

Este documento múltiple tiene un aire de familia. Se repiten los apellidos Beretervide, Errezola y Ostolaza. Es curioso que dos matrimonios estén compuestos de los cónyuges Errezola-Ostolaza: sin duda, dos hermanos casados con dos hermanas. Bodas muy típicas de la sociedad casera.

A continuación, vienen tres documentos compuestos por tres parejas, en los que en los dos primeros se especifi ca que van “en compañía de su familia”.

Son Martín Garmendi y su esposa María Juana Insausti, Gregorio Mocoroa de Irura y su mujer Damiana Toledo y Juan Francisco Garmendia, de Belauntza, y su cóyuge Catalina Arruebarrena.

En otro documento, también del 3 de enero, sale Domingo Bereciartu, natural de Ibarra y viudo. En este sí se especifi can sus hijos Ascensio (19 años), Vicente (17), María Ignacia (23) y Luisa (21).

El 5 de enero se enroló y cumplió con sus obligaciones notariales el amigo de Ramón de Azcárate, Julián Fano, que dice ser soltero, “mayor de edad y que por sí se gobierna”.

El 9 de enero se enrola el médico de la expedición: Galo Aristizabal, “doctor en Medicina y cirugía”.

Después hay un impasse y el día 20 de enero hay una multitud de protocolos.

Es el caso de Verónica Urcola, de Tolosa, de 18 años y huérfana. En otro es la mayor de edad Manuela Arrieta. Lo mismo, el matrimonio de José Ignacio Imaz y Magdalena Múgica, de Tolosa. Asimismo, se repiten individualmente los colectivos del día 3 de enero. Es como si al escribano Ostolaza le hubiera parecido poco legal ayuntar las fi anzas y los pasaportes de los colonos de forma colectiva68. El día 21 se repite en el caso del malogrado Juan Miguel Ormazábal, soltero y de 19 años

El 30 de enero se enrola la familia tolosarra formada por Pedro Joaquín Elizaran, su mujer Josefa Aramburu y sus hijos Dolores de 15 años, Catalina de 7, Agustina de 10 y un hijo del que no dicen su nombre. Una familia al completo de 5 miembros. Son tres documentos diferentes

Otro menor es Pedro María Damborenea, de 19 años, y con él sale su hermano José Antonio, de 20, hijos de Juan Cruz Damborenea y Josefa Antonia Toledo, que parten “con licencia que le presta su padre "

Caso de menor es también el de Luisa de Zubiaurre, de solo 13 años, de Tolosa, y “huérfana de padre y madre”.

Otro caso familiar, este del 31 de enero, es el formado por un matrimonio de Irura con cuatro hijos. Se trata de la familia compuesta por Pedro Lázaro Goycoechea y sus hijos Juana Francisca (16 años), Juan José (14), José María (12) y Hermenegilda (10) 

En esa misma fecha se protocolizan los casos de dos chicos jóvenes solteros:

Ramón Galarmendi, de 19 años, tolosarra, hijo de Manuel Antonio y María Francisca Lizarraga; y Joaquín Antonio Mocoroa, también de Tolosa, de 25 años, e hijo de Francisco y de la fi nada Josefa Ignacia Toledo.

El 1.º de febrero se protocoliza a una niña de solo 9 años, Dolores Ostolaza, hija del fi nado Pablo Antonio Ostolaza y de Antonia Aramburu.

Tendremos que pensar que iba con parientes, tíos o tías, pues nos han aparecido otros tres Ostolaza en Tolosa. De todas formas, la presencia de estos niños es un indicio de la pobreza ya mencionada que rodeaba a muchas familias de Tolosa y de los alrededores

El día 6 de febrero se protocolizan los casos de Máximo Ayestarán, de 21 años, soltero y de Anoeta, y también el del matrimonio formado por José Antonio Izaguirre y su mujer María Andrés Iraola de Tolosa.

El día 7 se consignan las licencias paternas de otros dos chicos jóvenes:

José María Artucha, de 17 años, hijo de Miguel Joaquín y de Gracia Onante, de Tolosa; y Juan José Aseguinolaza, de 13, hijo de José Ignacio y Josefa Antonia Muñoa, y también tolosarra.

El día 8 le toca a otro niño, Francisco Arbiza, de 14 años, también de Tolosa e hijo de Juan Bautista y Manuela Antonia Garmendia. Ese mismo día Pedro Rezola, de 19, obtiene la licencia de su padre Antonio y de su madre

Dolores Treviño, todos de Ibara.

El 9 de febrero legalizan su partida los miembros de una familia de Urnieta: Miguel María Goya, su mujer Josefa Antonia Aldanondo, su hijo Juan, de un año, y su sobrina huérfana Josefa Brígida Aldanondo. 

El día 10 se protocolizan los casos de tres jóvenes: Juan Francisco Gorostegui, de Alkiza, de 17 años, hijo de Martín y Soila Mendiguren; su hermano Jacinto, de 23 años; y José María Cercamendi, de 18, huérfano de sus fi nados padres Juan Domingo Cercamendi y Juana María Chacón, de Alkiza.

El 23 de febrero es otro muchacho de Hernialde, Miguel Antonio Brit, hijo de Bartolomé y Josefa Ignacia Camio, de 23 años.

El último documento nos da cuenta de la contrata de una familia de Irura:

José María de Lasa, su mujer M.ª Josefa de Oruezabal y “dos tiernos hijos llamados Ramón y Miguel”. El notario fue en este caso Melchor Ezcurdia y lo protocolizó en la tardía fecha del 7 de marzo.

Los casos consignados no son todos, pero sí una muestra de ellos: los que aparecen en los documentos protocolizados. Quizás, muchos no lo hicieran.

De todas formas nos dan una idea del tipo de colonos: familias enteras con hijos e, incluso, otros parientes; mujeres jóvenes solteras; chicos menores de edad; huérfanos… Todo un mosaico de la pobreza. 

Todo era como una oferta una opción de migrar gratis con todo pagado a América en busca de lograr un mejor futuro de vida, no una contrata de labradores. 

En enero el gobernador civil de Gipuzkoa remitía un escrito a la Secretaría de Estado, señalando el éxito de la empresa reclutadora de Azcárate y su habilidad para eludir los documentos legales para la recluta. 

 
Guetaria 

Getaria era un puerto menor en las costas de Gipuzcoa, por donde era obvio que debierron de haberse embarcado, pero no, los escritores mencionan a Burdeo, y Baiona en Francia para burlar a las autoridades, pero es posible asi como se fueron algunos por el rio Gaona otros tal ves por Getaria en embarcaciones menores hasta Burdeos. 
La fortuna de Azcárate estuvo en su rapidez. Según Santiso González llevó a los colonos hasta Guetary, a la espera de embarcarlos en Burdeos. Ya en territorio francés solo quedaba el recurso de que las autoridades consulares españolas en Bayona o Burdeos pudieran convencer a alguien de lo contrario.

Por contra, el cónsul de Burdeos justifi có la contrata de Azcárate. Nada malo podía ocurrir a los emigrantes dado “el afán y conveniencias con que el empresario ha preparado la expedición”.

Además, Azcárate aprovechó estos días de abril de 1860 para reclutar familias vascofrancesas. Recordemos que el movimiento inmigratorio fue aún más poderoso en Iparralde. En un blog llamado “Los Garmendia de Cusco”  se asegura que algunas familias accedieron a Burdeos por tren, quizás fueran esas familias francesas, pues la línea Bayona-Hendaya no se inauguró hasta 1864. 

Sabemos que embarcaron 6 mujeres embarazadas y que durante el viaje tres dieron a luz. Ramón Azcárate remite una carta a un amigo de Pacasmayo señalándole: “En Burdeos nos embarcamos 304 pasajeros, y llegamos 307; en cuyo aumento está comprendida una niña Mercedes Antonia, que bajo el

sacudimiento de un fuerte temporal dio a luz mi esposa el 13 de junio”. El que la esposa de Azcárate diera a luz en la travesía nos indica que no fue especialmente penosa. Seguramente, no todos los pasajeros eran colonos caseros.

También nos remarca la responsabilidad personal en la empresa de Ramón Azcárate.

Tras los sucesos de 1863, y mientras las causas penales se sustanciaban, se entrecruzaron panfletos o libros con muy distinta signifi cación. Uno de estos, La cuestión Talambo ante la América, pone en entredicho la voluntad de los colonos vascos. Es un texto enormemente ofensivo:

“Los colonos salían de su país, ávidos de oro y porvenir, llenos de pasiones groseras y sin otro fin, que adquirir fortuna, viniese como viniese:

el asentamiento a las originales proposiciones de Azcárate, prueba su falta de juicio y su desmesurada ambición: esos hombres ni siquiera se cuidaron de arreglar un contrato, ni siquiera se unieron para formular un convenio respetable (…) Recogieron sus harapos, dejaron en sus pobres aldeas la situación precaria y menesterosa y corrieron al buque (…) llevando por capital la segur, un cuchillo y la escopeta de caza. Ellos ignoraban que servirían a planes proditorios, pero otros confiaban en sus pasiones 

Sobre el número de embarcados puedo concluir que es incierto por que hubieron vascos inscritos, no inscritos, amigos de Axcárate, famiia completa de Fano  y se habla hasta de franceses, total todo estaba costeado por Salcedo.

 
Gente pobre y menesterosa fureron la mayoria de inscritos 


El viaje 

Tardaron 92 días de navegación desde puerto Frances mas el tiempo de viaje desde Guipuzcoa a Francia para  llegar al puerto del Callao el 19 de julio y durante la travesía dieron a luz tres mujeres de la expedición, incluida la esposa de Azcárate  . No se respetó la norma del gobierno, que expresaba que los inmigrantes deberían de pasar por una revisión médica antes de pasar a la Prefectura del Callao y Ministerio de Fomento para el control de las personas y sus bienes.


Arribaron al Callao el 19 de Julio de 1860, en “perfecto estado de salud “ extremaunción y de inmediato sin bajar reembarcados al puerto de Pacasmayo cercano a la hacienda Talambo, con la sola ilusión de encontrar la dicha y fortuna negada hasta ese entonces en tierras peninsulares, donde a estas personas no les vislumbraba ningún futuro promisorio, muchos padecían hambre y enfermedades como en algunas zonas  de Europa, o en el mejor de los casos  bien, seguir viviendo de la pobreza que asolaba a muchas zonas europeas.

 En el fondo de las cosas, a las autoridades españolas, si les interesaba, la exportación de personas ante la pobreza en la que vivía la Europa en general 

 
Lasie, en Bayona antes de zarpar hacia en Callao 

Así lo afirma el español Pedro Novo y Colsón en 1883, autor de “Historia de la guerra de España en el Pacífico”, 

Fano y Sorazu se refi eren a “una feliz navegación”. Aunque quizás fueran parte interesada, señalan que Azcárate “se mostró con los vascongados como ellos le habían comprendido, esmerándose en proporcionarles la alimentación y el bienestar que difícilmente se obtiene a bordo”87. Todo marchaba bien.

García Robledo pinta ya una conspiración imaginaria desde su llegada a El Callao. Se trataba de reinventar una historia hecha a posteriori:

“esa expedición de colonos vascos, que habían recibido orden terminante de no tocar en el Callao, sino en arribar directamente al puerto de Pacasmayo; se desentendió completamente de una previsión justa, que tenía por objeto esencial, evitar el contacto de los colonos, con los españoles residentes en Lima y Callao. Existían personalidades peligrosas”

Difícilmente podrían evitar El Callao. El propio gobierno había establecido que todos los colonos pasaran previamente por aquel puerto, donde serían reconocidos por los médicos y obtendrían un certifi cado. Resueltos los trámites burocráticos en El Callao, partieron hacia el norte, 

Llegaron a Pacasmayo el 28 de julio de 1860, donde Manuel Salcedo había enviado 15 carros, 75 mulas aparejadas y 50 burros, recibiéndolos Salcedo el 1 de agosto de 1860 en la hacienda, dándoles la bienvenida, e instalándolos en uno galpones usados para alojar esclavos en su momento, lugar provisorios hasta la construcción de las viviendas definitivas por parte de ellos como estaba estipulado. Por su parte al llegar los vascos retribuyeron sus palabras agradeciendo e indicando el buen trato y la buena comida recibida a lo largo del viaje.

De los 300 vascos de la travesía, unas fuentes indican que 260 continuaron desde el Callao hacia el puerto de Pacasmayo y que solo 190 llegaron a Talambo entre hombres, mujeres el resto desertó a otras haciendas de la zona, mostrando ya la poca seriedad del compromiso adquirido con su compatriota  Ramón Azcárate, transparentando la calidad de personas que eran, al no respetar su palabra empeñada, la que por su actitud, vemos pues que, dudaron de la palabra de Azcárate, o efectivamente si supieron que iban a ser trabajadores de campo, siempre tendremos esas dudas, sin que Salcedo tomara medida alguna ni les cobrara el pasaje invertido.

De la familia de Julián Fano, no se conoce su paradero, el era un privilegiando, era profesor y como instruido le encomendaron la administración de la hacienda. 

De los 190 que quedaron apenas 50 eran hombres de trabajo, el resto mujeres y niños, y de esos solo 50 se distinguieron por su entera disposición a trabajar con honradez, inteligencia y buena disposición a relacionarse con su nuevo patrón.

Salcedo invirtió en el negocio de contrata de vascos la suma de 60,000 pesos equivalentes a un millón doscientos mil reales españoles.

Apenas al 6° día de llegados del año de 1860, sin conocer la Hacienda, sin conocer a Manuel Salcedo, y como bien afirma García Robledo, de un carácter suave y generoso, de su integridad y su rectitud, de sus modales y conducta, quién lo creyera se abalanzaron en un escandaloso motín de los amados compatriotas de Azcárate, lo que hizo a Ramón Azcárate  separar de la hacienda a  120 entre adultos de trabajo con sus mujeres y niños, que fugaron hacia otras haciendas cercanas o simplemente a las ciudades causando ya las primera pérdida de Salcedo quién costeó los pasajes de los 300 Vascos hombres trabajadores de campo. Ya era una situación embarazosa para Salcedo, ver que se iniciaba la gestión con un abandono de un alto porcentaje de los traídos 

Lo que los escritores no mencionan es que al llegar los vascos a Talambo, fueron viendo que no iban a ser colonos, si no trabajadores agrícola, que los ofrecimientos de reparto de cosechas, de jornales y todo lo ofrecido por Ramón Azcárate no era cierto y que Salcedo desconocía, amén que la mayoria no eran braceros, o caseros como se les conoce en Guipuzcoa a la familias campesinas  guipuzcoanos 

   

Asi son los campesinos o caseros vascos en Guipuzcoa, y asi se esperaban. 

A raíz de esta fuga, Salcedo le indico a Azcarate la redacción de un contrato con los que quedaban en Talambo y que tuviesen buena voluntad de quedarse, de lo contrario se deshiciera todo puesto que el número de trabajadores disponibles ya era muy reducido y no le interesaba seguir con la afrenta de lo sucedido hasta el momento, el número ya no justificaba ninguna contrata, ninguna gestión, ningún entusiasmo para continuar. Salcedo no sospechaba de lo que vendría más adelante con los pocos que quedaban.

Se comisionó a José Vicente Azcárate, uno de los que no fugaron y decidieron continuar, y nuevamente a Julián Fano, Juan Ignacio Sorazú, y José de la Cruz Garay que al parecer eran los únicos instruidos del grupo, que bien podían defender los intereses de los vascos, para que reúnan a sus compatriotas y les expliquen la redacción del contrato y desarrollar sus bases e invitarlos a suscribir a quienes accedan y acomoden las condiciones.

 

   Relación de Vascos en Talambo

Esta relación consigna los que se embarcaron con pasaporte correcto y autorización de sus padres los menores que viajaban solos, en Burdeos, de ellos fueron desertando en Callao, Lima, Pacasmayo y desde Talambo a las haciendas y localidades vecinas como Chepén, Guadalupe y tambien a Lima 

Me llama la atencion el caso de la familia de Fano, puesto que el alojaba en un cuarto de la casa hacienda, indicativo que su familia la dejó en Lima, cordinando con la familia de Ramón Azcárate que eran limeños y la pudo ubicar, asi Julián Fano podia desempeñar sus intenciones para con Talambo y el hacendado con tranquilidad de no tener su familial al lado 

R. Azcárate—— José de la Cruz Garay, Juan Ignacio Sorazú, Julián Fano, Marcial Miner, Juan Miguel Ormazábal---—Juan Judes— Manuel Retarvide— Juan José 0rmachea—Domingo Alverdi—Pedro. M. Aguirre—Miguel Alverdi—José Ramón Aguirre—Domingo Argaraté—Felipe Artiaga —José Semitagoistia—Pedro Martija—José Joaquín Martija—Francisco Larrarte—Martin Eguren—Juan Eguren- Petronilo Martin—José Faustino Aguinaga—Ignacio Oriozabala —Bautista Dorriiotz—Francisco Cel0m—Francisco Antonio Gainza—Ignacio Langarem—José Ignacio Arceluz—Marcos Iturbe—Martin Antonio Querejeta—Francisco Zavala—Hipólito Espeleta—Esteban Zamora—Roque Larrañaga—Juan Bautista Asegninolaza—Francisco Arrizabala—Pedro José Marticorena—Toribio Lasagabaster.

Francisco Otadin, José F. Aguinaga, Domingo Algarate, Roque Larrañaga, Vicente Azcarate, Martin A. Querejeta, Juan B. Aseguinaloza, Fermín Ibargura, Francisco Martija, Cayetano Olastegui y Fermín Poyen

Pedro María Aguirre, Miguel Alberdi, Toribio Lasayabaster, Francisco Arrizabalaga, Domingo Argárate, Pedro Marticorena, Francisco Zavala,  Ignacio Arcelus,  Francisco Celán, Esteban Zamora, Ignacio Oriozabala,Tomás Barrenechea, Domingo Argárate, Miguel Alberdi, Ramon Aguirre, 

Juan Judes, Domingo Alberdi, Martin Eguren, Roque Larrañaga, Francisco Gainza

José Aguinaga, Pedro Martija, Petronilo Martin, Juan Bautista Aguinaloza, José V. Azcárate,

Francisco Martija, Huaryuza, Veronica Urcola, Manuel Arrieta, Manuela Beretervide 

En Lurifico

Juan Bautista Azpiri, Martín de Mendizábal, Juan Bautista Ugalde, José Joaquín  Padilla

Josefa Ignacia Bereciartua,  Diego Unanue, Teresa Ignacia Sorazu de Unanue y sus dos hijos (José Javier de 11 años y Cristina de 7).  Javier Sorazu de 72 años

Josefa Teresa Gurruchaga de Martija  y su hijo Francisco de 18 años. Les acompaña el expósito Tomás Azpeitia de 12 años

Manuel María Otamendi, Josefa Martina Goenaga de Otamendi, Josefa Antonia Otamendi .

José Manuel Alcorta, Agustina Egaña de Alcorta,  y sus cuatro hijos Tomás, Clara, Francisco y Domingo, 

Josefa Ignacia Bereciartua, 

José M.ª Eguibar menor huerfano

Juan Ignacio Sorazu, soltero, de 24 años

 José Antonio Arruti,Josefa Ignacia Ibarguren de Arruti, y sus   hijos José Francisco de 15 años y Andrés Bibiano de 12

Juan Judez,  con sus hijos Luis (17 años), Manuela Josefa Ramona (12) y Canuto (9).

Manuel María Otamendi, Josefa Martina Goenaga de Otamendi, Josefa Antonia Otamendi 

Joaquín Elósegui, Nicolás Marticorena y Manuela Galarmendi

Eustasio Errasti , Josefa Antonia Aramburu de Errasti

José Ramón Aguirre y Francisca Lizarralde.  Tomás Villar,

Fernando San Román Marcelina Murguía de San Román, Tomasa San Román

José Francisco Imaz  Manuel Beretervide,   Manuela Beretervide, Lázaro Errezola María Bautista Ostolaza de Errezola, José Ángel Errezola Juana Josefa Ostolaza de Errezola, José Manuel Ostolaza,  Agustina Legorburu de Ostolaza, .  Manuel Artucha,  José Manuel Imaz

Martín Garmendi María Juana Insausti de Garmendi,  Gregorio Mocoroa ,Damiana Toledo de Mocoroa,  y Juan Francisco Garmendia, Catalina Arruebarrena de Gaarmendia.

Domingo Bereciartu, sus hijos Ascensio (19 años), Vicente (17), María Ignacia (23) y Luisa (21).

Galo Aristizabal, “doctor en Medicina y cirugía”.

José Ignacio Imaz y Magdalena Múgica,Juan Miguel Ormazábal, soltero y de 19 años

Pedro Joaquín Elizaran,  Josefa Aramburu de Elizaran, y sus hijos Dolores de 15 años, Catalina 

Pedro María Damborenea, de 19 años, José Antonio Damborenea  de 20, hijos de Juan Cruz Damborenea y Josefa Antonia Toledo de Damborenea 

Luisa de Zubiaurre, de solo 13 años, huerfana 

Pedro Lázaro Goycoechea y sus hijos Juana Francisca (16 años), Juan José (14), José María (12) y Hermenegilda (10)

Ramón Galarmendi, de 19 años, 

 Dolores Ostolaza, huerfana

Máximo Ayestarán, de 21 años, 

José Antonio Izaguirre, María Andrés Iraola de Izaguirre.

Juan Antonio Cruz de Odriozola soltero y de 29 años

José María Artucha, de 17 años

Juan José Aseguinolaza,

Francisco Arbiza, de 14 años

 Pedro Rezola, de 19 años

Miguel María Goya,  Josefa Antonia Aldanondo de Goya, , su hijo Juan, de un año, y su sobrina huérfana Josefa Brígida Aldanondo. 

Juan Francisco Gorostegui,  de 17 años

Jacinto Gorostegui , de 23 años

Jsé María Cercamendi, de 18 huerfano 

Miguel Antonio Brit,, de 23 años.

José María de Lasa,  M.ª Josefa de Oruezabal y “dos tiernos hijos llamados Ramón y Miguel”.

Ramón Azcárate, el contratista o enganchador que trajo a los vascos

 El enganchador o Contratista: Ramón Azcárate (1809-1887)

 
Ramón Azcárate 


Ramón Azcaratem controvertido marino con una biografia de aciertos en sus desempeños pero dado de baja en dos oportunidades, la penúltima en 1854, dado de baja, borrado del escalafón y deportado para luego  enrolarse en el tema de las importación de vascos 

Sirvio en la fragata Monteagudo y corbeta Libertad, luego estubo preso durante 20 dias para luego separarlo de la armada en 1836. Regreso a la armada sirviendo en el bergantin Congreso. En 1839, vuelven a darle de baja y deportado a Chile durante 4 años.

Curiosamente en 1941 asume como Vice rector del colegio Guadalupe, luego paso a servir en el Ministerio de guerra , de donde fue expulsado, dandole nuevamente de baja y borrado del escalafón nuevamente. Fallece en Lima en 1887. 

Sus biografos nuncas mencionaron a Ramón Azcárate el enganchsador ni su faena como contrastistas de braceros en Easpaña, tampoco menciona nada de sus padres ni familia. 

Ramón Azcárate es el “enganchador”. Una figura muy criticada por llevarse una comisión por cada colono que contrataba, pero peor después por actuar al margen de la ley y seguir en una contrata desautorizada por las autoridades del Perú por considerarla riesgosa.

Es poco comprensible que este señor habiendo sido un oficial de la armada peruana y ostentado cargos públicos haya incursionado en una gestión no autorizada por el gobierno y la concretó.

Un personaje muy mal visto por las autoridades del país. En muchos textos aparece como natural de Gipuzkoa, pero Azcárate era peruano de nacimiento. “Del pueblo de Lima y de la diócesis de Lima” despectivamente se referían así los documentos acerca de Lima, la capital de un Virreinato, tildándolo como pueblo, rezan los archivos del Fondo del Real Seminario de Bergara en donde estudió.

De niño se trasladó con su familia a España, y estudió en el Colegio de Nobles de Bergara.

 Seguramente, su familia procedía de la propia Bergara.

 
Real Seminario 

Lo que anteriormente había sido el Real Seminario era desde 1823 el Real Seminario de Nobles y aunque, según dicen todos los textos, había perdido el brillo ilustrado antiguo, todavía mantenía su pedigree, al menos al otro lado del charco. En este centro estudió buena parte de la oficialidad de la Marina del Perú y también alguno de los hijos del dueño de Talambo.

 En Bergara nos encontramos con estudiantes de Caracas, Lima, Trujillo..., además de otros lugares de España.

En las listas del año 1823, esto es cuando Azcárate contaba con 14 años, ya se halla matriculado en el Colegio de Bergara.

Allá va a permanecer hasta 1828. Es decir, permanece mínimamente en Bergara cinco años, desde los 14 hasta los 19 años.

En esos cinco años va a cursar estudios de Gramática Latina, Humanidades, Dibujo, Historia, Filosofía Moral, Geografía Física y Política,

Archivo Municipal de Bergara, Caja 004-04.

La Enciclopedia Ilustrada del Perú en su primer tomo asegura que cursó estudios en el “Instituto Náutico de Bergara”, pp. 225-226.

En concreto, los contralmirantes Ignacio Mariátegui y Eugenio Cortés, el capitán de navío Juan Noel, el capitán de fragata Antonio Valle Riestra o el primer piloto Pedro José Faura.

Gran parte de esta información está extraída del libro.

PASTOR, Alberto Enrique:

El capitán de navío Ramón Azcárate.

Ediciones CEHG. Lima. 1963.

En su primera Memoria, la del acto de clausura de 1842, hizo una apología de la “educación moral”, basándose en Rousseau. Se ve que su estancia en Bergara fue provechosa. Quizás, es una hipótesis, acá conoció al hacendado Salcedo a través de sus hijos, a los que a través de Azcárate aquel envió a cursar estudios a Bergara. Se supone que al Instituto de segunda enseñanza creado en la villa guipuzcoana en 1845.

Tras su importante experiencia pedagógica, Azcárate prosiguió su carrera militar y política. Con el grado de teniente 1.º, en 1848 fue ascendido a capitán de corbeta y asignado a la dotación de una nave. Entre 1845 y 1849 fue subprefecto de Jauja, formó parte del Ministerio de Guerra y también fue director del Instituto Militar en 1854. Ascendió a capitán de fragata en 1851 y de navío en 1854. Fue también elegido diputado suplente en 1853 por la provincia de Huarochirí.

En 1854 parece que apoyó al presidente, al general José Rufino Echenique, frente a la sublevación comandada por el general Castilla y su antiguo patrono de Guadalupe, el comerciante Domingo Elías. Tras el triunfo de estos últimos, fue destituido como director del Instituto Militar, y posteriormente amnistiado en 1856. A pesar de todo, fue “borrado del escalafón naval y prácticamente expulsado del cuerpo”. El 13 de octubre de 1858 se encontraba con una licencia indefinida.

Hasta ahora, la singladura del oficial de Marina y pedagogo Azcárate nos muestra la falta de estabilidad política de Perú, sus continuos levantamientos.

Domingo Elías, que fue ministro de Hacienda en el gobierno del general Castilla, se centró en el negocio de traer inmigrantes chinos, los coolies, para el trabajo de las haciendas costeras.

Loayza Perez Alex: 

Azcárate tiene en el momento que entra en nuestra historia 50 años, ha conocido de todo, está casado con Teresa Ugarte y tendrá tres hijos, uno de ellos en la propia travesía de 1860.

Sus biografías ni siquiera mencionan su vuelta a España en 1859. En ese paréntesis civil, que va a durar hasta su reposición como capitán de navío en 1861, tiene lugar su relación comercial con el hacendado Manuel Salcedo, su vuelta a Guipúzcoa y su llamamiento.

Este está firmado en Bergara el 27 de octubre de 1859.

Azcárate hace en sus primeros párrafos una declaración de fe superlativamente guipuzcoana. La invitación la hace en su nombre y en el de “su socio D. Manuel Salcedo, dueño de la hacienda de Talambo, en el Perú”. Socio para el enganche de vascos para trabajar en el cultivo del algodón en Talambo.

“Hijo de la provincia de Guipúzcoa, educado en mis primeros años en el antiguo Real Seminario de esta villa y con muchos parientes y amigos en el país, a los que profeso un cariño acendrado, he venido a él después de largos años de ausencia (...) deseo de realizar en Ultramar con hijos exclusivamente de este suelo una empresa, que mi mente acaricia hace tiempo (...) quisiera y espero hacer la felicidad de algunos naturales del país. Para ello, y aunque ofrezca algunas dificultades, he preferido, sin vacilar, como Guipuzcoano, intentar vencerlas, desechando proposiciones de extranjeros y nacionales que me han sido hechas con condiciones muy aceptables bajo el punto de vista económico; no solo, repito, porque quiero labrar la dicha de algunos centenares de Guipuzcoanos, sino porque hace mi felicidad el vivir entre ellos, aunque lejos de nuestra patria común, que llevarán consigo como yo, las tradiciones queridas de nuestros hogares, sus venerandas prácticas religiosas y sus hábitos constantes ya apreciables de moralidad, honradez, frugalidad y amor al trabajo”

Tras su amarga experiencia con los caseros, en 1861, Azcárate volvió a la Marina como capitán de navío y cobró la antigüedad desde que fue apartado en 1854, “tras larga cadena de injusticias y maltratos”. Volvió a sus cursos en la Marina. En 1875 era miembro del jurado de exámenes para la Escuela Naval y Preparatoria. También ocupó cargos políticos. Fue prefecto de Arequipa (1872-1873) y desde 1873 administrador de la aduana principal del puerto del Callao.

Trabajó también en labores benéficas: miembro de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima e inspector del Hospital de San Bartolomé. En 1886, un año antes de morir, era todavía vocal de la Junta Reformadora de la Marina de Guerra. Su acta de defunción señala que murió de enfermedad hepática y que su funeral se celebró en la parroquia del Sagrario de la Catedral. Vivía en la calle Melchormalo 149 y su obituario apareció en El Comercio, el diario de referencia de Lima.

Mucho curriculum de Azcárate para terminar como enganchador de trabajadores. 

FANO, Julián y SORAZU, Juan Ignacio:

La inmigración vascongada

El Mercurio.

Lima. 1863, pp. 8-12.


 “CON EL FIN DE LABRAR SU FORTUNA”: CASEROS GUIPUZCOANOS EN PERÚ (1860-1863)

PEDRO BERRIOCHOA AZCÁRATE

Instituto Valentín de Foronda. Universidad del País Vasco

Ramón Azcárate jugaba en dos sentidos, haciéndose pasar como español, cuando reclutaba los trabajadores en Bergara o haciendo uso de su nacionalidad peruana para ser oficial naval peruano, y autoridad civil como mencionan las crónicas.

A pesar de que los enganchadores tenían muy mala fama, nadie le reprochó nada. Sorazu, uno de los dirigentes de los caseros, se declaraba “amigo” y Fano “no solo amigo, sino su antiguo condiscípulo”. Ambos consideraron a Azcárate “un decidido protector” de los colonos guipuzcoanos.

Por otro lado, es muy comprensible que después de semejante declaración (“hijo de la provincia de Guipúzcoa”, “guipuzcoano”) muchos textos lo consideren español y no peruano.

Azcárate precisa qué y cómo era Talambo. Un lugar con clima “sano y benigno”, con temperaturas entre 24 y 12 ºC, con cultivos como el algodón, la caña, el café, el arroz, la cochinilla, el trigo, el camote (similar a la castaña) y “todas las hortalizas y legumbres de esta provincia”.

Precisaba de unas 300 personas “de ambos sexos y de todas las edades, honradas y bien constituidas que formen familias”. No solo pretendía campesinos sino también “algunos canteros, carpinteros y herreros del país”. 

Además, proponía llevar a un párroco (que se ocupara de las misas y de la enseñanza de la Doctrina), un médico-cirujano y un mayordomo “que enseñe a los niños a leer, escribir y cuentas”, que lleve las cuentas de los colonos si estos quieren, y que se ocupe de su correspondencia con amigos y familiares.

Él se encargaría de fletar el velero y cubriría los gastos de transporte y de alimentación hasta su arribada a Perú. Los campesinos llevarían sus camas y “herramientas que puedan” al barco.

Curiosas propuestas y gastos enfrentaban Azcárate si él no contaba con fortuna personal, puesto que su vida siempre fue la de un asalariado. Salcedo le había propuesto la venida de vascos, pero no con tantas gollerías como estaba ofreciendo Ramón Azcárate ni tampoco mujeres niños ni párroco, solo hombres trabajadores del campo.

Los años de compromiso con la empresa serían ocho. A cada familia se le facilitaría “toda la extensión que pueda desear de terrenos de regadío para cultivar el algodón, pastos para sus ganados, granos y hortaliza para su consumo y edificar sus caseríos respectivos, a uso todo del país” ofrecimientos totalmente falsos hacia unos braceros. 

Esta propuesta debe de haber sido tomada en forma unilateral por Azcárate, puesto que Salcedo pretendía la venida de trabajadores, braceros producto de una “contrata” no de colonos a los que se le entregasen tierras para desarrollar en zonas agrestes o lejanas. Talambo era una hacienda con terrenos habilitados para la agricultura, con un río que las irrigaba por lo cual Salcedo decidió comprarlas con sus recursos traídos de Lambayeque. A nadie se le podría ocurrir que esas tierras Salcedo las iba a donar a extranjeros puesto que Salcedo era un empresario, no benefactor hecho a pulson su trabajo desde joven.

Talambo era una plantación de algodón y arroz, estando Salcedo interesado en algodón más que arroz que demandaba mucha agua y ese sería el cultivo fundamental. Los obreros comenzarían construyendo sus casas, bodegas, depósitos de algodón, cercas... y luego a sembrar y a cultivar las tierras. “Y mientras trabajan sus habitaciones, corre de mi cargo el alojarlos”. Les habría ofrecido Azcárate.

Se esperaba que no hubiera cosecha en el primer año. Las dos cosechas del segundo año serían para los socios por los gastos del viaje, pero Azcárate se comprometía con la alimentación y, además, ayudaría con un peso mensual para aquellos menores de 12 años y con dos para los mayores “para su vestir y demás necesidades particulares”.

La maquinaria para despepitar y empacar el algodón se importaría desde Inglaterra.

Así narra Pedro Berriochoa Azcárate en el Boletín Bascongado del que hacemos esta referencia sobre Ramón Azcárate.

Pasados los dos primeros años, y durante los seis siguientes la cosecha de algodón se dividiría “en dos partes iguales, de las cuales la una será para ella (la familia colona) y la otra para mí con el socio señor Salcedo”.

Las otras cosechas, las que no estaban relacionadas con el algodón, serían para la alimentación colectiva de los agricultores durante los dos primeros años y después exclusivamente de la familia a que pertenezcan los terrenos en que se coja”. Esta propuesta era también de poco fiar, así no habría beneficio para el hacendado, que negocio haría así. Todo contraproducente a la vista de quien conoce estos temas.

Los socios facilitarían en los dos primeros años el ganado y las herramientas que faltasen a los colonos, que les serían abonados en plazos sucesivos en los siguientes años. Cueando dice los socios se entiende por Salcedo y Azcárate, pero la realidad que solo Salcedo contaba con recursos.

Se estipulaba también que el 4 % de la cosecha iría a partir del 3.er año para atender por partes iguales al culto, al capellán, al médico y al mayordomo, mientras que en los dos primeros años serían los socios quienes sufragaran sus gastos.

Azcárate contaba su optimista cuento de la lechera:  dos cosechas de algodón/año, 20.000 quintales, 10.000 quintales para las familias... a razón de 166,5 quintales para cada una de las 60 familias que se formarían.

En conclusión, ello permitiría “una posición cómoda, desahogada y hasta lisonjera” a las familias.

Transcurridos los ocho años, las familias podrían permanecer a su voluntad, a razón del régimen de los últimos seis años, esto es, dividiéndose en dos la cosecha de algodón.

El contrato esgrimido por Azcárate era halagüeño para los campesinos.  Estos “no titubearon en ningún momento” y “vendieron las pobres propiedades”.

Realmente el contrato más parecía producto de una organización de Beneficencia pública que de una negociación de contrata de trabajadores. 

No existe documento alguno que respalde lo que los cronistas españoles relatan acerca de los contratos entre Azcárate y los vascos en Bergara, y el otro contrato que se relata entre Salcedo y los vascos en Talambo. No se conoce ningún contrato, y tales contratos de haber existido el contenido es producto de la intención que quiera imprimir en la historia el cronista.

Asi los vascos se animaron a venir a Talambo por que sin trabajar se iban a hacer de tierras y fortuna, por que por lo leido los ofreciientos del supuesto contrato no menciona obligaciones de trabajos a ejecutsar en la haciendsa para lo que Salcedo habia invertido 60 mil pesos.